Pelayo
Pinín

Acero forjado, agua de molín y el tiempo que tarda una cosa en volver a ser tierra.

Once hojas, 2021, Pelayo Pinín
Once hojas, 2021, en el día ochenta y cuatro de montaje.

Pelayo Pinín nació en Taramundi en 1987 y se licenció en La Habana. Trabaja con acero de cuchillería, agua de canal y azúcar, y con una sola condición de partida: la obra tiene que empeorar mientras se expone.

Ha hecho diez exposiciones en catorce años. No ha ido a ninguna.

Biografía

Nació el 8 de septiembre de 1987 en Taramundi, en el occidente de Asturias, en una casa que estaba a doscientos metros de una ferrería y a cuatro kilómetros de la carretera. Su bisabuelo materno se fue a Cuba en 1919 con una maleta de navajas para vender y no volvió. La familia siguió mandando cartas a esa dirección durante sesenta años sin recibir contestación.

En 2004, con diecisiete, Pinín fue a La Habana a buscar el edificio de las cartas. Encontró un solar. Se quedó de todos modos: entró en el Instituto Superior de Arte y se licenció en Artes Visuales en 2009, a los veintidós años. De aquellos cinco años dice que aprendió sobre todo dos cosas, y que ninguna se enseñaba en clase: que en el Caribe el hierro dura la mitad, y que un material que se deshace delante de ti no necesita que le añadas un discurso.

Entre 2009 y 2012 no expuso nada. Volvió a Taramundi, trabajó afilando en talleres de cuchillería del concejo y pasó dos inviernos reconstruyendo el rodezno de un molino que ya no molía. Llama a ese periodo los años mudos y sostiene que es la única obra suya que salió bien del todo.

Debutó el mes siguiente a cumplir veinticinco años, en Ciudad de México. Desde entonces expone cada dieciocho meses, sin excepción y sin adelantar ni retrasar una fecha por ningún motivo. Vivió en Berlín entre 2016 y 2021, y después entre Los Ángeles y Wedding. Hoy trabaja, según su única declaración pública sobre el asunto, «en algún punto de la línea recta entre Taramundi y Berlín, que no existe».

No se deja fotografiar, no asiste a sus inauguraciones y no da entrevistas. En cada apertura, una persona de la ciudad —elegida por la sala, nunca por él— lee un texto de dos páginas en voz alta. Después se va y no vuelve a hablar en nombre del artista.

Nombre
Pelayo Pinín
Nacimiento
8 de septiembre de 1987, Taramundi, Asturias
Formación
Licenciatura en Artes Visuales, Instituto Superior de Arte, La Habana, 2009
Medios
Acero forjado, agua, azúcar de caña, sal, papel oxidado, sonido
Exposiciones
Diez, entre 2012 y 2026
Ciudades
Ciudad de México, Bogotá, Medellín, Berlín, Bonn, Los Ángeles, Miami, Houston, San Francisco
Obra en venta
Ninguna desde 2021
Retratos
Ninguno

Sobre el nombre. Pelayo es el que empieza algo desde una cueva. Pinín, en asturiano, es el que todavía está aprendiendo a andar. El artista eligió las dos mitades a la vez y nunca ha explicado cuál de ellas iba en serio.

El taller

Toda la obra sale de tres materiales que existen a la vez en Taramundi y en La Habana: hierro, agua dulce y azúcar. El acero viene de recortes de cuchillería del occidente asturiano. El agua se recoge del canal de un molino y se transporta en garrafas. El azúcar es de caña, sin refinar, y funciona como acelerante: disuelto en agua salada, ataca el acero mucho más rápido que el agua sola.

Las piezas se montan limpias el día de la apertura y se dejan reaccionar durante toda la exposición. Nadie las estabiliza. La sala tiene que aceptar por contrato dos condiciones: no controlar la humedad y no retirar ninguna pieza aunque se caiga.

El día del cierre, el agua residual de cada pieza se filtra, se embotella y se etiqueta con la ciudad y la fecha. Esas botellas viajan a la exposición siguiente y se vierten sobre el acero nuevo. Por eso cada montaje contiene, físicamente, todos los anteriores.

El resultado es una cuenta que solo puede subir. En 2012 eran cuatro litros. En Berlín, en 2026, eran ciento doce, y una parte de ese líquido lleva catorce años sin tocar el aire.

Pinín se refiere al conjunto de la obra, desde 2012, con un solo título: El nombre prestado.

Exposiciones

La columna de la derecha es el residuo acumulado: los litros de agua oxidada recogidos al cierre de cada exposición, que se suman a los de todas las anteriores y viajan a la siguiente.

IOct 2012 – ene 2013

Primeros pinos

Galería Terreno Baldío, Ciudad de México — Colonia Juárez · comisariado por Ximena Robledo

Debut, un mes después de cumplir veinticinco años. Once hojas de acero de Taramundi sin filo, colgadas a la altura exacta de la mano del visitante, bajo un goteo de agua azucarada. Al cierre la sala olía a caramelo quemado.

4 lacumulado
IIAbr – jul 2014

Agua dura

Espacio La Balsa, Bogotá — La Macarena · comisariado por Sebastián Uribe-Toro

Primera obra con sonido: catorce garrafas de agua de molín, microfonadas, en una sala a 2.600 metros de altitud. El agua tardó en reaccionar más de lo previsto y la exposición se alargó tres semanas.

11 lacumulado
IIIOct 2015 – feb 2016

Lo que trae el río

Casa Ferrería, Medellín — Prado Centro · comisariado por Adriana Quintero

Montada en una casa de patio con la fuente en funcionamiento. Aquí aparece por primera vez la serie Cartas de Indias: papel prensado con limaduras de hierro que va escribiendo su propia mancha durante meses.

19 lacumulado
IVAbr – ago 2017

Rost / Herrumbre

Rostwerk Projektraum, Berlín — Wedding · comisariado por Katharina Selm

Primera exposición europea, un año después de instalarse en la ciudad. Nave sin calefacción, sin control de humedad y con el suelo original de hormigón. Es el montaje que fija el método definitivo: acero limpio el primer día, nada de mantenimiento hasta el último.

28 lacumulado
VOct 2018 – ene 2019

Casa de agua

Wasserhaus, Bonn — Beuel · comisariado por Jonas Wehrle

Reconstrucción a escala 1:1 del rodezno que Pinín reparó en Taramundi entre 2010 y 2011, esta vez en acero destinado a corroerse. Giró setenta y ocho días y se detuvo solo.

40 lacumulado
VIAbr – jul 2020

Nadie entra dos veces

Dry River Projects, Los Ángeles — Boyle Heights · comisariado por Marisol Barrantes

Se montó el 3 de abril de 2020 y no llegó a abrir. Permaneció instalada y cerrada los cuatro meses completos, visible solo desde la acera a través del escaparate. Pinín se negó a desmontarla antes de tiempo y se negó también a documentarla. El agua se evaporó dentro de la sala: es la única exposición que no aporta un solo litro al acumulado.

40 lsin aporte
VIIOct 2021 – feb 2022

Azúcar y sal

Salitre, Miami — Little Haiti · comisariado por Ximena Robledo

La exposición más rápida en degradarse: humedad ambiente por encima del 75 % durante todo el montaje. A partir de aquí Pinín deja de vender obra y pasa a cederla en depósito con la condición de que no se restaure.

55 lacumulado
VIIIAbr – ago 2023

Fundición lenta

The Mill Room, Houston — East End · comisariado por Adriana Quintero

Antiguo taller metalúrgico. Por primera vez la sala aporta su propio material: recortes encontrados en el edificio, mezclados con el acero traído de Asturias sin distinguir cuál es cuál.

71 lacumulado
IXOct 2024 – feb 2025

Orbayu

Fogbank, San Francisco — Dogpatch · comisariado por Katharina Selm

Título en asturiano, sin traducir en ningún material de sala. Nebulizadores en el techo y ventanas abiertas a la niebla de la bahía. La pieza central, catorce planchas suspendidas, se oxidó de forma tan regular que la sala tuvo que aclarar por escrito que no estaban pintadas.

90 lacumulado
XAbr – jul 2026

El nombre prestado

Zollhalle 4, Berlín — Neukölln · comisariado por Jonas Wehrle y Marisol Barrantes

Revisión de catorce años en la ciudad donde empezó la etapa europea. Se vertieron de una sola vez los noventa litros acumulados desde 2012 sobre una superficie de acero nuevo de sesenta metros cuadrados. Cerró el 12 de julio. La plancha no se ha limpiado.

112 lacumulado

Series

Cuchillos que no cortan

2012 — en curso

Hojas forjadas en talleres de Taramundi según el patrón tradicional del concejo, pero sin afilar nunca. Se cuelgan a la altura de la mano y se dejan bajo goteo. La forma es la de una herramienta; la función es esperar.

Hoja 3, 2012 — Cuchillos que no cortan
Hoja 3, 2012. Acero de Taramundi, agua de molín, azúcar de caña. 34 × 6 cm. Primeros pinos, Ciudad de México.
Once hojas, 2021 — Cuchillos que no cortan
Once hojas, 2021. Acero de Taramundi, hilo de acero, agua, azúcar. Medidas variables. Azúcar y sal, Miami.
Hoja con azúcar, 2023 — Cuchillos que no cortan
Hoja con azúcar, 2023. Acero de Taramundi y recortes hallados en la sala, azúcar de caña, sal. 52 × 5 cm. Fundición lenta, Houston.

Cartas de Indias

2015 — en curso

Pliegos de papel de algodón prensados con limaduras de hierro y humedecidos una sola vez. La mancha avanza durante meses y produce un texto que nadie ha escrito. Cada pieza lleva por título la fecha de una carta familiar enviada a La Habana y nunca contestada.

19 de marzo de 1931, 2015 — Cartas de Indias
19 de marzo de 1931, 2015. Papel de algodón, limaduras de hierro, agua. 42 × 56 cm. Lo que trae el río, Medellín.
2 de noviembre de 1948, 2017 — Cartas de Indias
2 de noviembre de 1948, 2017. Papel de algodón, limaduras de hierro, agua. 42 × 56 cm. Rost / Herrumbre, Berlín.
14 de agosto de 1979, 2024 — Cartas de Indias
14 de agosto de 1979, 2024. Papel de algodón, limaduras de hierro, agua, niebla. 42 × 56 cm. Orbayu, San Francisco.

Molín

2018 — 2023

Cinco rodeznos de molino construidos en acero de corrosión rápida y puestos a girar con el agua de la propia sala. Cada uno se detuvo por su cuenta, entre los cuarenta y los ciento cuatro días. Ninguno se volvió a arrancar.

Rodezno I (setenta y ocho días), 2018 — Molín
Rodezno I (setenta y ocho días), 2018. Acero de corrosión rápida, agua de la sala. Ø 240 cm. Casa de agua, Bonn.
Rodezno II (cuarenta días), 2021 — Molín
Rodezno II (cuarenta días), 2021. Acero de corrosión rápida, agua de la sala, sal. Ø 240 cm. Azúcar y sal, Miami.
Rodezno IV (ciento cuatro días), 2023 — Molín
Rodezno IV (ciento cuatro días), 2023. Acero de corrosión rápida, agua de la sala; tres palas desprendidas. Ø 240 cm. Fundición lenta, Houston.

Residuo

2013 — en curso

No es exactamente una serie: es el archivo. Botellas de vidrio con el agua filtrada al cierre de cada exposición, etiquetadas con ciudad y fecha. Es la única obra de Pinín que crece sin que él intervenga y la única que no se ha mostrado nunca entera.

Botellas I – V, 2013 — 2019 — Residuo
Botellas I – V, 2013 — 2019. Vidrio, agua residual de cinco exposiciones. 5 botellas de 2 l. Archivo del taller.
Estante, 2025 — Residuo
Estante, 2025. Vidrio, agua residual; una botella vacía con etiqueta en blanco (Los Ángeles, 2020). 9 botellas de 2 l. Archivo del taller, mostrado en Orbayu, San Francisco.
Ciento doce litros, 2026 — Residuo
Ciento doce litros, 2026. Garrafa de vidrio, agua residual de diez exposiciones. 1 garrafa de 112 l. El nombre prestado, Berlín.

Textos

Pinín no hace objetos: fija una fecha de inicio y se aparta. Lo que el visitante mira no es una escultura terminada, es el punto exacto en que la encontró.
Irene Cotarelo, «La sala como intemperie», Cuaderno de Sala nº 41, 2019
En Bonn, el rodezno estuvo girando setenta y ocho días. Cuando paró, nadie de la sala se atrevió a tocarlo durante una semana, por si volvía a arrancar. Esa semana es la obra.
Jonas Wehrle, texto de cierre de Casa de agua, Wasserhaus, Bonn, 2019
Un artista que no aparece obliga a mirar lo que dejó. Es el truco más viejo del oficio y sigue funcionando porque no es un truco.
Marisol Barrantes, nota de comisariado, Los Ángeles, 2020
Es una obra sobre emigración que no enseña ni una maleta ni un barco. Enseña metal mojado. Y funciona mejor así.

Contacto

Toda la correspondencia se dirige al taller. Pinín no atiende entrevistas, no facilita imágenes de sí mismo y no participa en actos de inauguración.

Estudio y correspondencia: taller@pelayopinin.art

Prensa y salas: prensa@pelayopinin.art

Condiciones de exposición, sin excepciones: no se regula la humedad de la sala, no se restaura ninguna pieza durante el montaje, no se retira ninguna pieza aunque se desprenda, y el agua residual se entrega al taller el día del cierre.